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26 junio 2008

Rebuild

No sé muy bien que es lo que quiero escribir hoy...

quiero escribir acerca de las situaciones que llegan a doler mucho más que los peores dolores físicos que he tenido en mi vida... más que una clavícula rota, que un tobillo luxado, que una nariz fracturada o inyecciones en la espalda. Aún más que una cachetada de alguien a quien quieres. Ese tipo de situaciones que te hacen llegar a un punto en el que parece haber sólo de dos sopas. Te hundes en la depresión y en el recuerdo de lo que fue, o buscas iniciar algo nuevo. Cambiar hábitos, cambiar de aires, actividades y gente nueva.

No me late hundirme en la depresión... es... como muy... mmm... ¿¿deprimente??

Puede ser un buen nuevo inicio.

Por otro lado, estoy feliz porque mañana Gala llega a casa, mañana se gradúa la niña, y además cumple 8 meses. Habrá que festejar big time

29 octubre 2006

Y si hubiera...


Siempre he pensado que hay situaciones que no vale la pena nombrar ni lamentarse por ellas, ya que no está en nuestras manos hacer algo al respecto, o por lo menos ya no lo está; como dicen por ahí, si tu problema tiene solución, de qué te preocupas, y si tu problema no tiene solución, para qué te preocupas. Hay algunos hechos innegables para mí como que el tiempo no da marcha atrás, las acciones no se borran, las palabras NO se las lleva el viento, las afrontas no se olvidan, las cicatrices no dejan de ser notorias (digan lo que digan en los comerciales madrugadores de baba de caracol). Sin embargo, hay días en los que no puedo evitar sentir nostalgia, nostalgia mal encauzada que a veces se convierte en reproche, otras tantas en anhelo, y unas cuantas más en fantasía... Ya sabes, cuando creas universos paralelos en los que dijiste las palabras adecuadas en el momento adecuado, en los que diste un pequeño, diminuto giro a la situación, casi imperceptible, pero que en los resultados habría hecho una gran diferencia en tu vida. El tan odioso "hubiera", aplicado como acto o como omisión...

En uno de esos universos me guardo mi orgullo y lo convierto en algo de más valor, en otro además me guardo la soberbia y la altanería que tan interesante me hacen ver (ajá, claro), y digo lo que realmente siento, sin temor a verme vulnerable. Ahí mismo es cuando analizo la situación y no exploto violentamente, contemplo las posibles consecuencias de mis acciones y evito el dolor de las personas que me importan, de quienes realmente valen la pena.

Y entonces, a mi alrededor tengo a mis amigos, seguimos terminando en borrachera eterna lo que empezó en comida "apresurada" y "un trago como digestivo nada más" pasa a ser una botella seguida de otra. Esas catastróficas pero geniales comidas que duraban hasta el día siguiente, en las que pasábamos de las carcajadas a las confesiones dolorosas y el desahogo emocional más sincero en cuestión de horas, todo acompañado de la banda sonora más diversa.

Y, entonces, al día siguiente, con mi terrible resaca (jamás emocional), ella me recibe en su casa, con una mirada que pretende reprocharme y que cede y se ilumina, combinándose con una sonrisa apretada, que trata de no manifestarse, como contemplando al niño que hizo travesuras y debe ser castigado - pero son divertidas, al fin y al cabo -

Y, entonces... regreso a la realidad y veo que no hay universos paralelos, sólo queda la nostalgia y tal vez un vestigio de lo que podría ser remordimiento en un día sin mucho que hacer. Algo tengo que hacer al respecto, algo que hacer los domingos, para no pensar tanto y no terminar odiando estos días.

*Hey tú... ya conoces a Yves Klein y su "
International Klein Blue (IKB)"?

04 septiembre 2006

But right now...


Everything is turning blue,
And right now
The sun is trying to kill the moon,
And right now
I wish I could follow you
To the shores of freedom,
Where no one lives...

I think that you came too soon
You're the honey and the moon
That lights up my night...


17 agosto 2006

Punto de reunión


Tengo dos refugios a los cuales recurro cuando necesito estar solo, cuando necesito pensar y alejarme de las situaciones de la vida diaria, uno de ellos lo puedo encontrar en diversas locaciones dentro de la ciudad, me refiero a los supermercados, cuando entro ahí puedo vagar por los pasillos y divagar en mis pensamientos, la música ambiental ayuda, la iluminación y el clima también.

Mi otro refugio, el cual puedo decir es mi favorito, requiere un poco más de tiempo y preparación, me refiero a la carretera. Algunos de los mejores eventos de mi vida han sucedido en las carreteras, y algunos de los más tristes también.

Suelo utilizar las carreteras federales en lugar de las autopistas, me permiten una experiencia más real, las autopistas suelen aburrirme, sólo las utilizo cuando tengo algún asunto urgente, cuando realmente tengo prisa.

La “banda sonora” de cada viaje es sumamente importante, permite acompañar las ideas y traer de vuelta recuerdos que por ser demasiado buenos, o demasiado dolorosos, han quedado semi – sepultados en alguna parte de la mente donde no son requeridos a menudo. A pesar de que la música nunca falta gracias a ese gran invento que es el iPod, siempre me permito tomarme el tiempo para disfrutar el sonido del motor revolucionándose de cuando en cuando. ¿No es genial escuchar el motor al cambiar a una velocidad inferior antes de entrar a una curva?

La carretera es el lugar donde se reúnen momentos que me hicieron muy feliz, compartidos con personas muy importantes y especiales en mi vida, momentos que puedo recordar con todo detalle, las palabras, los gestos, la plática, la complicidad… La carretera y dos personas en un auto son elementos que pueden brindar muchas sorpresas.

Tampoco puedo evitar en ciertos tramos pensar en las leyendas y mitos que siempre me han contado, hay ciertos tramos de la carretera en los cuales, debo confesar, no me atrevo a mirar por el espejo retrovisor. Hay otro cierto tramo que recorro cada vez que vengo a visitar a mi abuela, que representa un reto y un enfrentamiento directo a mis errores y temores. En ese tramo tuve mi primer y casi fatal accidente automovilístico. Hay otro peor, el cual siempre me recuerda lo frágil que es la vida humana por muy grande, reconocido, admirado y buen conductor que el exponente de esta vida sea. Ese punto de la carretera donde mi abuelo perdió la vida. Tantas emociones y tantos recuerdos, creo que no conozco otro lugar donde pueda tenerlo todo, tan intenso y de forma tan íntima, en unas cuantas horas, en unas cuantas curvas.

La Carretera

Julio Iglesias

Llueve y está mojada la carretera
¡qué largo es el camino! ¡qué larga espera!
kilómetros pasando pensando en ella
¡qué noche! ¡qué silencio! si ella supiera
que estoy corriendo
pensando en ella

Las luces de los coches que van pasando
el ruido de camiones acelerando
no hay gente por la calle y está lloviendo
los pueblos del camino ya están durmiendo
y yo corriendo
pensando en ella

Pensando imaginando mi duda aumenta
me salgo de una curva sin darme cuenta
la aguja marca 140

Llueve y está mojada la carretera
y yo sintiendo celos pensando en ella
perdido entre la duda y la neblina
me estoy quedando solo sin gasolina…

18 junio 2006

Mujeres, mujeres...





Toda mi vida he estado rodeado de mujeres. Mujeres admirables. Inteligentes. Hermosas. Siempre he sido más apegado a la familia de mi madre, mis abuelos me criaron. En esta familia predominan numericamente las mujeres, por mucho. A partir de que faltó mi abuelo, se convirtió por completo en un matriarcado, la palabra final, es la de la abuela, que por cierto es genial... es un tanto imprudente, llega a herir susceptibilidades, una mujer sumamente activa, y a la vez, una abuela amorosa y consentidora. Yo me la llevo super bien con ella, soy su único nieto varón. Mi madre era muy joven cuando se casó, su carrera iba en ascenso, por lo cual la mejor alternativa para mi crianza eran mis abuelos. Jamás he podido reprochar tal decisión, por el contrario, fue lo mejor que pudo haberme pasado, recibí una educación extremadamente tradicional, digamos que fui "chapado a la antigua" (lo maleducado, grosero, renegón y mis ideas no tan chapadas a la antigua ya fueron cosa mía). Me queda clarísimo el sacrificio que hizo mi madre al dejarme ahí. Ella iba a visitarme cada fin de semana, así lo hizo durante 5 años, aún cuando tenía que viajar cerca de 10 horas para verme, cuando tenía vacaciones, lo único que hacía era estar conmigo. Sería muy largo de contar, todo el proceso que siguió a estos 5 años, y no es el tema de este post. A lo largo de mi vida he podido apreciar la cantidad y la magnitud de los sacrificios que hace una madre por sus hijos. Me siento sumamente orgulloso de ellas, de mi madre biológica y de mi madre de primera crianza (o sea mi abuela, sí entiendes, no?). El resto de las mujeres de mi familia también, siempre me brindaron apoyo y cariño, siempre he sido el consentido... No digo que me lo merezca, porque toda la vida he sido arrogante, cínico, malcriado... pero aún así lo valoro, lo aprecio y lo disfruto. En mi vida existe otra fémina además de las ya mencionadas, Circe, mi niña. Es una preciosa pastor alemán de línea alemana (existe una línea de crianza americana y la alemana), ya es una veterana para su raza, pero se comporta como una cachorrita, ha estado conmigo desde que era una bebé. Mujeres fuera de mi familia, han sido muchas... no lo comento por alardear, al contrario, porque me siento agradecido. Cada una ha dejado alguna marca, algún recuerdo, un poco de experiencia o conocimiento. He sido un hombre muy afortunado, mas no puedo presumir de sensatez. Soy muy afortunado porque he sido querido, a pesar de mis desplantes, rabietas, arranques de ego subido y demás gracias que tengo... en fin... he estado pensando en todas ellas, en situaciones buenas y otras no tan agradables. En las presentaciones y las despedidas. En la habilidad que he tenido para permanecer comprometido conmigo mismo, en las nada sutiles formas en que las he alejado de mí, por una u otra razón. No me arrepiento de nada. He sido querido y ellas saben que yo he correspondido (de verdad espero que lo sepan). Simplemente... a veces necesito estar solo. Sería genial que algún día pueda compartir aún eso con alguien, alguien a quien no quiera dejar ir. En fin... prisa no tengo.

10 junio 2006

No soy muy afecto a la poesía...



Pero hay algunos poemas de Mario Benedetti que me gustan, que siento que se identifican con lo que a veces he sentido o pensado. Hoy recordé este:

Soledades
De "Poemas de Otros"

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad

después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad

ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo

sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo

los datos objetivos son como sigue

hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos

claro que la soledad no viene sola

si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente

después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad

conforme
pero
que vendrá después
de la soledad

a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.

26 abril 2006

Regalo de cumpleaños

Que pronto llegó de nuevo esta fecha en que cambio de años, caray, ni alcancé a disfrutar los veintitantos cuando de repente ya tengo veintitantos... en fin, este año me hice el propósito de no estar amargado y poco receptivo a las felicitaciones, así que agradezco a todas las personas que me han llamado, enviado mensajes al celular, al messenger, a quienes me enviaron correos, de verdad, muchas, muchas gracias. La verdad es que soy un tipo afortunado, tengo una familia genial y amistades sumamente valiosas, ¿qué más podría pedir un hombre? - Bueeeeeno, aprovechando que estamos en eso de pedir... si alguien conoce a esta mujer, les agradecería cualquier dato... la ví en la red, sé que vive en la ciudad de México y nada más... créanme, sería el mejor regalo de cumpleaños que pudiera recibir, me cautivó en cuanto la ví!